Fueron plata en Río y ahora ya llevan completadas tres etapas. "Es un reto para nosotros. Es como la vida de un paralímpico: estamos acostumbrados a superar obstáculos", comentan.
Marc Bernad Suelves Seguir
Marruecos ACTUALIZADO: 2 mayo 2017 18:11h CEST
Ignacio Ávila y Joan Font han pasado de competir en
los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro al desierto de Marruecos en la
Titan Desert. Ambos lograron una medalla de plata en los pasados Juegos Paralímpicos
y ya suman tres etapas, bajo el patrocinio de Cofidis, en una de las
pruebas más duras del mundo de BTT.
Las dunas no les están dando tregua y
Ávila, que sufre desde niño una retinosis pigmentaria (enfermadad
degenerativa que va reduciendo su campo de visión), explica a AS que "teníamos
muchas ganas de venir. Ya llevábamos años queriendo, desde 2015, pero
por tema de Mundiales y otras cosas no pudimos, pero vimos claro que
este era el año idóneo. Los Juegos de Río nos ayudaron a prepararnos en el tema de la temperatura, pero aquí todo es muy seco. Disfrutamos mucho".
La
unión entre ellos surge en diciembre de 2012: "Llegué a los
Paralímpicos de Londres y no logré los resultados esperados y decidí dar
un giro a mi vida. Dejé el atletismo y aposté por la bicicleta, que
siempre me había llamado. Buscamos un guía que sepa de
carretera, de montaña, de todo, y surgió la figura de Joan. Tuvimos una
reunión le propuse y se vino conmigo", dice Ávila.
Pero a Font
no le fue fácil aceptar porque "justo diez días antes recibí una oferta
de un equipo japonés profesional de carretera y ese es el sueño de
cualquier ciclista. Era una buena opción porque te das a conocer y
después te puede fichar otro equipo más potente, pero quizás me llegó un
poco tarde la oferta y opté por el tándem".
Están realizando una Titan Desert para enmarcar y su objetivo es estar dentro del Top-20, pero sin presión
porque "solo pudimos probar el tándem cuatro días antes del inicio de
la prueba. Todo lo estamos experimentando aquí y la verdad es que
estamos muy contentos".
Quieren luchar de tú a tú contra el resto de
participantes porque "nos lo planteamos como un reto. Además, en
cierta manera la Titan es como la vida de un paralímpico porque estamos
acostumbrados a superar obstáculos y a luchar", finaliza un
Ignacio Ávila al que las dunas no le frena: "Si no podemos pedalear, nos
bajamos de la bici y nos ponemos a correr. Siempre miramos adelante".
Una gran filosofía de vida para un tándem que está viviendo una
experiencia titánica e inolvidable.
Fuente:www.as.com
